INCAUTACIÓN DE PASTA BASE CASI SE TRIPLICA Y LIDERA DECOMISOS EN 2018

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La cocaína base -también conocida como pasta- es considerada como una de las drogas más dañinas para la salud, entre aquellas prohibidas en la Ley 20.000. Su impacto en los sectores más vulnerables, dado su bajo precio y elevados puntos de venta, la convierten en un problema social, asociado a delincuencia y dependencia. Un diagnóstico en que coinciden los expertos y que toma aún más importancia a partir de las cifras que se encuentran en el Informe de Diversificación de la Matriz de Drogas en Chile, elaborado por la Policía de Investigaciones (PDI), el cual da cuenta de un incremento del 175% en las incautaciones de pasta base, comparando el primer trimestre de este año con el mismo periodo de 2017 (ver tabla).

De acuerdo al documento, durante este año se han decomisado 4.100 kilos de esta droga, 2.610 kilos más que el año anterior (1.490 kilos). Según se informa desde la PDI, “tan solo con la incautación de la cocaína base registrada en este primer trimestre hemos evitado la circulación y comercialización de 61.500.000 dosis, a razón de 15 dosis por gramo, lo que en el mercado ilícito hubiese reportado rentabilizar a los traficantes $ 61.500 millones, a razón de $ 1.000 la dosis”. Estos números superan en cantidad y avalúo al de otras drogas incautadas por la policía civil en el mismo periodo.

En el caso de la cocaína, se sacaron de circulación 880 kilos, así como 3.000 kilos de cannabis (2.100 de marihuana procesada y 900 de la variación creepy). “Después de la cannabis sativa, el derivado de la cocaína es la droga de mayor uso y abuso en Chile, por su alto poder adictivo y bajo valor en el mercado ilícito”, especifican desde la PDI. Una de las causales que la policía entrega para explicar el incremento es la optimización en la preparación de este derivado de la cocaína. “Si hace algunos años se requerían cerca de 500 kg de hoja de coca para obtener 1 kg de cocaína base, hoy esa cifra se ha reducido en torno a 300 kilogramos”, sostiene el reporte elaborado por la Jefatura Nacional Antinarcóticos de la PDI.

Entre los factores más negativos que presenta esta droga, conocida en ambientes marginales como angustia, pitillo, mono o paco, se encuentran las modificaciones de laboratorio que experimenta con el objetivo de aumentar su volumen y maximizar la rentabilidad del negocio para los traficantes. “Existe evidencia científica de que el consumidor final ingiere en ocasiones dosis que no superan el 5 % de pureza, mientras aquella droga que incautamos a su ingreso al territorio nacional, directamente del país productor, ha reportado en nuestros análisis porcentajes que van entre el 70 y el 90% de pureza”, revela el documento de la PDI.

Relación con la violencia

Luis Toledo, director de la Unidad Especializada en Tráfico Ilícito de Estupefacientes de la Fiscalía Nacional, resalta este aspecto, al advertir que el crimen organizado “adhiere a la pasta base una serie de aditivos enormemente dañinos, incluso ácido sulfúrico, que causa enormes daños en la población y tiene una potencia adictiva muy fuerte y rápida”. La dependencia que genera esta droga es uno de los factores que la diferencian de otros narcóticos, lo que la relaciona directamente con la comisión de delitos y la violencia ejercida en estos.

Según asegura Marcelo Sánchez, gerente de la Fundación San Carlos de Maipo, “la pasta base tiene un efecto devastador. Tú la inhalas y en ocho segundos te llega al cerebro, te dura 15 minutos la sensación de euforia y luego comienza un estado angustiante tremendo. Eso genera la adicción”.Y agrega que los jóvenes son más vulnerables a iniciarse en su consumo, dado que es muy barata y accesible. “Quienes pretenden involucrar a los chicos en delitos, les dan pasta base.

Los fidelizan, los hacen adictos”, advierte. Toledo, en tanto, enfatiza en la relación entre las personas adictas a esta droga con la comisión de delitos que les permitan comprar más dosis. Entre los ilícitos que el exfiscal de O’Higgins asocia a este narcótico, destacan los robos por sorpresa o los portonazos, principalmente por la rápida retribución económica que genera. Incluso, advierte que “la pasta” se vincula al uso de agresiones en la comisión de los delitos,” violencia que, en general, es inusual”.

Para Toledo no es posible investigar solo el delito de robo, porque no está desvinculada del microtráfico de drogas o del consumo mismo. “La situación hay que entenderla de modo integral para poder abordarla efectivamente”, indica.Según Sánchez, “cuando vinculas los delitos violentos, involucras la pasta base. Por eso es delicado su fenómeno”. Aunque enfatiza que los niveles de dependencia provocados por esta droga hacen compleja la rehabilitación, “no es imposible, dado que con un buen tratamiento se puede salir adelante”. Fuente La Tercera

 

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